NO TE PONGAS BRAVO, POETA...

La vida paga sus cuentas con tu sangre
y tú sigues creyendo que eres un ruiseñor.

Cógele el cuello de una vez, desnúdala,
túmbala y haz en ella tu pelea de fuego,
rellénale la tripa majestuosa, préñala,
ponla a parir cien años por el corazón.

Pero con lindo modo, hermano,
con un gesto
propicio para la melancolía.



Un libro levemente odioso  
Aumentar tamaño letra Disminuir tamaño letra

Selección de poemas y versiones proporcionadas por Dina Posada