En el kiosco bien oliente
besé tanto a mi odalisca
en los ojos, en la frente,
y en la boca y las mejillas,
que los besos que le he dado
devolverme no podría
ni con todos los que guarda
la avarienta de la niña
en el fino y bello estuche
de su boca purpurina.
Rubén Darío, 1886
Abrojos (1887)
Incluido en
Obras Poéticas Completas. Rubén Darío. Ordenación y prólogo de Alberto Ghiraldo.
M. Aguilar - Editor. Madrid. 1937