189 Querido manso mío, que venistes
¿por qué montañas ásperas subistes
Paced la anacardina, porque os vuelva
Aquí está vuestra vega, monte y selva;
|
|
|
Incluido en Poesía selecta. Edición Antonio Carreño. CÁTEDRA - Letras Hispánicas nº 187. 2ª edición, 1995.


