81 Lucinda, yo me siento arder, y sigo
Siento el error, no siento lo que digo,
¡Oh dura ley de amor, que todos huyen
Pero si las estrellas daño influyen,
|
|
|
Incluido en Poesía selecta. Edición Antonio Carreño. CÁTEDRA - Letras Hispánicas nº 187. 2ª edición, 1995.


