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EL POEMA DE LA CULPA Yo la amé, y era de otro, que también la quería.
Después de haber besado sus cabellos de trigo,
Fue un pecado quererla, Señor, y, sin embargo
Ella fue como un agua callada que corría...
Perdónala Señor, tú que le diste a ella
Su alma era transparente como un vaso vacío:
Pero, ¿cómo no amarla, si tú hiciste que fuera
¿Cómo no haberla amado, si era como el rocío
Traté de rechazarla, Señor, inútilmente,
Era de otro. Era de otro que no la merecía,
Era de otro, Señor, pero hay cosas sin dueño:
Y ella me dio su amor como se da una rosa,
Una embriaguez extraña nos venció poco a poco:
La culpa es toda tuya, porque la hiciste bella
Sí. Nuestra culpa es tuya, si es una culpa amar
Es tan bella, Señor, y es tan suave, y tan clara,
Y por eso, perdóname, Señor, porque es tan bella,
tú, que oyes el lamento de este dolor sin nombre,
José Ángel Buesa |
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Incluido en Nada llega tarde (Antología poética). José Ángel Buesa. Introducción y Selección de Pablo Valladolid y Victoria Pereira "Lía". Prólogo de Carilda Oliver Labra. Prefacio de Pepe Domingo Castaño. Editorial Betania. Colección Antologías.

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