Ni en este monte, este aire, ni este río
Corre fiera, vuela ave, pece nada,
De quien con atención no sea escuchada
La triste voz del triste llanto mío;

Y aunque en la fuerza sea del estío
Al viento mi querella encomendada,
Cuando a cada cual de ellos más le agrada
Fresca cueva, árbol verde, arroyo frío,

A compasión movidos de mi llanto,
Dejan la sombra, el ramo y la hondura,
Cual ya por escuchar el dulce canto

De aquel que, de Strimón en la espesura,
Los suspendía cien mil veces. ¡Tanto
Puede mi mal, y pudo su dulzura!



Luis de Góngora y Argote, 1583



Soneto  
Facsímil Facsímil Manuscrito Chacón (1628) Tomo I. Poema LXXXIX.
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Incluido en Sonetos Completos. Luis de Góngora. Edición Biruté Ciplijauskaité. Clásicos Castalia. Editorial Castalia (Madrid).

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