Mirando cómo va soberbio, airado,
a pagar su tributo al mar el Reno,
de su propia alma y de su bien ajeno,
Vandalio está cuidoso, recostado

a la sombra de un olmo, y descansado
ya de llorar, de mil congojas lleno,
viendo partir de sí el pastor Tirreno,
dijo con un suspiro apasionado:

«¡Dichoso tú, tú sólo eres dichoso,
que vuelves do verás tan presto el Tago
y el bien que te hace ir tan presuroso!

»Yo, mísero, llorando me deshago
de sólo ver Pisuerga deseoso.
¡Mira cuál es de Amor, Tirreno, el pago!».

Gutierre de Cetina



   Soneto    
Aumentar tamaño letra Disminuir tamaño letra

Incluido en: Sonetos y Madrigales Completos. Gutierre de Cetina. Edición de Begoña López Bueno. Ediciones Cátedra - Letras Hispánicas, nº 146. 1981.


loslibros.com
Casadellibro.com

loslibros.com