A AMINTA, QUE TENIENDO UN CLAVEL EN LA BOCA, POR MORDERLE, SE MORDIÓ LOS LABIOS Y SALIÓ SANGRE
Bastábale al clavel verse vencido
sin que, en tu boca hermosa, dividido
si no cuidado de la sangre fuese,
Sangre vertió tu boca soberana,
|
|
|
Incluido en Poemas escogidos. Francisco de Quevedo. Edición de José Manuel Blecua. Clásicos Castalia. Núm. 60


